sábado, 9 de febrero de 2013

OCIO


El ocio resulta de gran importancia para las personas ya que hacemos cosas que nos gustan y que tienen sentido e identidad y sirven para desconectar del día a día. Una de las cosas en las que me he fijado es que en la UVI la mayoría de los pacientes están sedados. Pero hay una parte que están conscientes y orientados. Poniéndose en su situación es fácil saber cómo se sienten. No saber a ciencia cierta cómo va a evolucionar la salud de uno mismo es agobiante. Así que al estar varias horas en cama y sillón creo que se les hace muy dura la estancia. Pienso que el ocio es fundamental hoy en día, y más en este tipo de situaciones.

La OMS considera el tiempo de ocio algo esencial para el correcto desarrollo del ser humano básico para su equilibrio psíquico y social. Incluso se ha llegado a demostrar que el correcto disfrute de ese tiempo previene enfermedades, aumenta la creatividad y proporciona una mejor calidad de vida. "Igual que nuestro organismo necesita momentos de actividad -señala Miguel Angel Cueto, psicólogo y director de CEPTECO (Centro Psicológico de Terapia de Conducta)- y otros de sosiego y sueño, así las vacaciones y el tiempo libre son necesarios para la supervivencia estable de los seres humanos. No sólo debemos esperar a las vacaciones sino que diariamente debemos darnos pequeños placeres para hacer más eficaz nuestro rendimiento. Un momento más amplio de ruptura con el trabajo es imprescindible para evitar alteraciones físicas y emocionales. Descansar hace que rindamos más cuando trabajamos". Y descansar no es matar el tiempo contemplando cómo pasan las horas sin hacer nada, sino que hablamos de un tiempo que debe ser ocupado por otro tipo de actividades, de valores que nos reporten algo que nos permita regenerarnos. Aconsejan los psicólogos y estudiosos del tema, que estos tiempos deberían llenarse de actividades motivadas, imaginadas, que conjuguen de forma natural el ejercicio físico, el terreno afectivo, la inteligencia y el empleo de la mente, la alegría y el descanso.[1]

SI el ocio resulta muy importante para las personas, para una persona con un problema de salud grave lo es todavía más si cabe.
Creo que los enfermeros y enfermeras deberíamos intentar amenizar la estancia de estos pacientes en la UVI ya que si no lo hacemos estaremos pasando por alto su esfera psico-social. Dada la situación de los pacientes no se pueden realizar todo tipo de actividades. Mi tutor me comentó que hay un paciente que hace sudokus, sopas de letras, etc. Me parece buena idea que a los pacientes que puedan y quieran se les proporcione este tipo de pasatiempos. Leer libros, periódicos, revistas, etc., pienso que puede ser otra buena actividad si el paciente puede y lo desea.
Algo que creo que también puede ayudar a estos pacientes es la música. No he encontrado estudios con pacientes de UVI. Creo que a muchas personas les puede ayudar este tipo de actuación ya que la música tiene efectos sobre la ansiedad, el dolor, el estado de ánimo… En mi opinión esto es beneficioso, ya que estaríamos tratando la parte psico-social del paciente y eso influiría en la parte física.
Otra de las actuaciones que podríamos realizar según la situación, es ampliar las visitas de la familia al paciente. Pienso que si el contexto lo permite resulta de gran ayuda para el paciente y para la familia, y estaríamos abarcando los cuidados psico-sociales del paciente, además de la familia.

Según las conclusiones de un estudio que aparece en enfermería global, los pacientes y familias demandan información, un sistema abierto de visitas, atención personalizada, humanización.[2]

Un estudio realizado en la UCI del Hospital Insular de Gran Canaria encontró un porcentaje de familiares que pedía más tiempo de permanencia con su ser querido, lo cual se puede considerar en determinados pacientes donde la carga de enfermería no sea excesiva y que el paciente se beneficie de esta estrategia.[3]

Como enfermeros creo que debemos preocuparnos por el bien de nuestros pacientes, y eso incluye la parte del ocio. Pienso que debemos de ofrecer a nuestros pacientes diversas posibilidades para que su estancia en la UVI no sea tan pesada. Si nosotros estuviéramos en su lugar, ¿cómo nos gustaría que nos trataran?

Diagnósticos de enfermería:
1.       Déficit de actividades recreativas r/c entorno desprovisto de actividades recreativas.
Las intervenciones a realizar serán individualizadas para cada paciente y dependiendo de sus gustos y de las posibilidades de cada uno.[4]


BIBLIOGRAFÍA:


[1] Hidalgo M. Ocio es salud. Revista Fusión [revista en internet]. 2011[acceso 7 de febrero de 2013]. Disponible en: http://www.revistafusion.com/2001/junio/temac93.htm

[2] Blanca Gutiérrez JJ, Blanco Alvariño AM, Luque Pérez M, Ramírez Pérez MA. Experiencias, percepciones y necesidades en la uci: Revisión sistemática de estudios cualitativos. Enfermería Global, 2008; 7(1).

[3] Santana Cabrera L, Sánchez Palacios M, Hernández Medina E, García Martul M, Eugenio Ronaina P,   Villanueva Ortiz Á. Necesidades de los familiares de pacientes de Cuidados Intensivos: percepción de los familiares y del profesional. Med. Intensiva[revista en internet]. 2007[acceso 5 de febrero de 2013]; 31(6). Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0210-56912007000600002

[4] Diagnósticos Enfermeros: Definiciones y clasificación 2009-20011. North American Nursing Diagnosis Association (NANDA). Madrid Elsevier, 2009.

miércoles, 6 de febrero de 2013

FAMILIAS


El trabajo de enfermería consiste en estar en contacto continuo con las personas que sufren algún problema en su salud. Esto supone un cambio tanto en sus vidas como en la de sus familiares. Muchas veces nos olvidamos que los pacientes tienen familia y no prestamos mucha atención a los familiares a no ser que ellos se acerquen.
El otro día estando con mi tutor me fijé cómo trataba con los familiares. Antes de que acudieran a él, se presentaba y les comentaba la situación de su familiar. Pienso que los familiares esto lo agradecen porque a pesar de que su familiar está en un estado de salud delicado, muestran otra cara. Cuando los familiares ven una muestra de implicación con ellos te tratan de otra forma. Te saludan con una sonrisa, se paran a hablar contigo, etc.
Creo que a la hora de desarrollar nuestras actividades debemos tener en cuenta a la familia y si podemos ayudarla sería conveniente que lo hiciéramos.
En esta unidad facilitan a los familiares de los pacientes que están solo en una habitación o u tienen poca carga de enfermería, que los familiares estén más tiempo del estipulado. En mi opinión esto resulta de gran ayuda para familiares y pacientes.
También pienso que muchas veces realizamos actividades que pensamos que no van a servir de ayuda a la familia y para ellos resulta ser de gran ayuda, o no la llevamos a cabo por vergüenza, temor, miedo a hablar con la familia.

Según un estudio realizado en la UCI del Hospital Insular de Gran Canaria: la relación y la calidad de la información con el personal médico y de enfermería, el profesional entrevistado coincidía con los familiares en que conocían el nombre del médico que atiende a su familiar, y no así el de enfermería, que sólo lo conocían algunas veces o casi nunca. Esto no es impedimento para que la valoración por parte del familiar de su relación con enfermería fuera fluida, sin embargo un porcentaje importante del personal, el 66%, pensaba que era poco fluida o inexistente. La información diaria que se ofrece a pie de cama, a pesar de ser muy bien valorada por el familiar que la recibía, el profesional la valoró de forma negativa, de hecho un 65% pensaba que esta forma de informar era poco o nada «acogedora». La comunicación con los familiares de los pacientes críticos debería ser evaluada con regularidad con la intención de mejorarla en lo posible, ya que es muy importante para que en un momento dado se puedan tomar decisiones en conjunto en relación con el tratamiento a llevar a cabo; todo ello evitaría en cierta medida los síntomas de estrés postraumático que desarrollan muchos de los familiares de los pacientes críticos. La información es una de las necesidades más valoradas por los familiares de pacientes de la UCI. Con relación a la organización de las visitas, ambos grupos consideraron que el horario es adecuado, que es suficiente, y están satisfechos de que puedan visitar a su familiar un número de parientes ilimitado. De todas formas encontramos un porcentaje de familiares que pedía más tiempo de permanencia con su ser querido, lo cual se puede considerar en determinados pacientes donde la carga de enfermería no sea excesiva y que el paciente se beneficie de esta estrategia. En líneas generales son las enfermeras quienes modifican la pauta de visitas establecida, tanto flexibilizándola como restringiéndola, y en algunos trabajos se ha demostrado que muchas de ellas piensan que la visita abierta beneficia a los familiares, aunque otros autores manifiestan que la visita abierta puede ser una fuente de estrés para la enfermera, resultándole agotadora psicológicamente.[1]

Queda claro que la comunicación con los familiares y las visitas de estos a los pacientes resultan de gran importancia en el día a día de nuestra actividad.

Una encuesta de satisfacción de los familiares de pacientes críticos en dicho Hospital llega a la conclusión de que la mayoría de los familiares estaban muy satisfechos con los cuidados recibidos por ellos y por sus familiares enfermos en la UCI, aunque detectaron la necesidad de mejorar en determinados aspectos de la comunicación con los familiares.[2]

Las conclusiones a las que llegan los autores de una investigación realizada en la UCI de un hospital en Santa Catarina, Brasil: Percibimos que la UCI puede servir como escenario de inquietudes e inseguridades para pacientes y familiares, así como un espacio de redimensionamiento de las habilidades personales para que los enfermeros puedan lidiar mejor y de una manera más humanizada con las cargas del sufrimiento generado por la condición de enfermedad grave. Así, entendemos que el cuidado en la UCI, parece venir contemplando una espiral en que se mezclan demandas, expectativas y posibilidades, lo que promueve la transformación constante del contexto asistencial, de las personas que en él trabajan y de las personas cuidadas en la unidad.[3]

Según un estudio realizado en el Hospital 12 de Octubre, indica que la relación del personal sanitario con los familiares fue valorada positivamente, pero detectaron la necesidad mejorar el régimen de visitas.[4]

Según otro estudio los pacientes y familias demandan información, un sistema abierto de visitas, atención personalizada, humanización…Las enfermeras y enfermeros demandan una formación más amplia en habilidades sociales. La gestión sanitaria debe considerar también a la familia como núcleo de atención en estas unidades, proporcionando recursos para ello.[5]

Las conclusiones a las que llegan los autores de un estudio que aparece en la revista enfermería global son las siguientes:
1.- Las enfermeras se sienten responsables de los cuidados que las familias en situación de duelo necesitan. Cubrir esta necesidad forma parte de la totalidad de los cuidados del paciente atendido.
2.- Suministran el cuidado a la familia acercándose a ellos, estando ahí, respondiendo a preguntas. Es un cuidado que no está protocolizado y que depende de la seguridad y de las habilidades de cada enfermera.
3.- Se sienten violentas e incómodas y acuden a la llamada de la familia porque tienen que hacerlo, pero si pueden evitarlo, mejor. Las enfermeras como seres humanos que son, sometidas a su entorno cultural, viven diariamente situaciones de pérdida que, teniendo miedo a la muerte, tanto como sus propios enfermos y familiares, tienen que superar.
4.- Académicamente están preparadas para atender los aspectos biológicos-técnicos, pero no para los emocionales. Las enfermeras responden a su ansiedad ante los procesos de duelo con mecanismos inadecuados: huida, rechazo, sentimiento de frustración, culpa, incompetencia….
5.- Sobre la información, las enfermeras perciben que la familia necesita tener información en términos que pueda comprender, y, a veces, desconocen la que aporta el médico y esto les supone una limitación, no quieren meter la pata.[6]

Pienso que la familia debe ser tomada en cuenta siempre. Mantener una buena comunicación y relación, y en caso de que nuestra carga de trabajo nos lo permita, ampliar las visitas a los pacientes. Es fácil actuar siempre y cuando nos pongamos en su lugar. ¿Cómo nos gustaría que nos trataran a nosotros si nuestro familiar estuviera ingresado en una unidad de este tipo?


BIBLIOGRAFÍA:



[1] Santana Cabrera L, Sánchez Palacios M, Hernández Medina E, García Martul M, Eugenio Ronaina P,   Villanueva Ortiz Á. Necesidades de los familiares de pacientes de Cuidados Intensivos: percepción de los familiares y del profesional. Med. Intensiva[revista en internet]. 2007[acceso 5 de febrero de 2013]; 31(6). Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0210-56912007000600002

[2] Santana Cabrera L, Sánchez Palacios M, Hernández Medina E, García Martul M, Eugenio Ronaina P,   Villanueva Ortiz Á. Encuesta de satisfacción a los familiares de pacientes críticos. Med. Intensiva[revista en internet]. 2007[acceso 5 de febrero de 2013]; 31(2). Disponible en:
[3] Barbosa de Pinho L, Azevedo dos Santos SM. Significados y percepciones sobre el cuidado de enfermería en la unidad de cuidados intensivos. Index Enferm [revista en internet]. 2006 [acceso 5 de febrero de 2013]; 15(54). Disponible en:


[4] P érez Cárdenas MD, RodríguezGgómez M, Fernández Herranz AI, Catalán González M, Montejo González JC. Valoración del grado de satisfacción de los familiares de pacientes ingresados en una unidad de cuidados intensivos. Med Intensiva [revista en internet]. 2004[acceso 6 de febrero de 2013]; 28(5):237-49. Disponible en:

[5] Blanca Gutiérrez JJ, Blanco Alvariño AM, Luque Pérez M, Ramírez Pérez MA. Experiencias, percepciones y necesidades en la uci: Revisión sistemática de estudios cualitativos. Enf Global[revista en internet], 2008[acceso el 6  febrero de 2013]; 7(1).Disponible en:

[6] Campo Martínez MC, MJ Cotrina Gamboa. Relación de ayuda al familiar del paciente en situación crítica. Enf Global [revista en internet].2011[acceso 6 de febrero de 2013]; 10(24). Disponible en:


martes, 5 de febrero de 2013

BURNOUT


Hay diversos factores que influyen en la calidad asistencial que realizamos los enfermeros y enfermeras. De dichos agentes va a depender hacia qué lado se dirija la calidad asistencial, buena o no tan buena.

 El desempeño laboral está determinado por condiciones individuales como son edad, sexo, estado civil, capacitación, etc.; organizacionales como son condiciones de trabajo, seguridad laboral, volumen de trabajo, insumos, etc.; del sector salud como reglamentación, relaciones laborales, centralización, roles, etc.; y del entorno como crecimiento económico, políticas sociales. Estos determinantes del desempeño laboral actuarán condicionando el bienestar de los trabajadores del sistema de salud y por consiguiente el nivel de satisfacción laboral. Es así que la falta de satisfacción laboral sumada a algunas variables individuales, actuarían como condicionantes para la aparición del Síndrome de Desgaste Laboral o “Burnout” (BO) enfermedad laboral que afecta principalmente a profesionales que brindan servicios.
Se define como Burnout a la patología que surge como consecuencia de la exposición de los trabajadores a condiciones psicosociales desfavorables en su medio laboral.
En 1976, Maslach estudió las respuestas emocionales de personas que trabajaban en profesiones de ayuda y describió un proceso que denominó “pérdida de responsabilidad profesional”. Definió a la enfermedad como “un síndrome de stress crónico en aquellas profesiones de servicios o de ayuda que se caracterizan por una atención intensa y prolongada a personas que están en situación de necesidad o dependencia” y describió en este proceso, tres dimensiones:
-           Cansancio emocional: Consiste en la reducción progresiva de la energía, que se acompaña de la sensación de no poder dar más de sí mismo, hay desproporción entre el trabajo realizado y el cansancio que manifiesta que lo torna irritable e incapaz de disfrutar de la tarea que realiza.
-          Despersonalización: Es el desarrollo de actitudes y sentimientos fríos, negativos, hostiles, hacia los pacientes y colegas. Hay apreciación negativa del propio papel profesional, evitando involucrarse en ello.
-          Baja realización personal: pérdida de la confianza en sí mismo, auto valoración negativa, sentimientos de incapacidad junto a la percepción de que no hay posibilidades de crecimiento en el trabajo. Esta es la tercera fase del proceso en la que se produce un alejamiento de la vida familiar, social y recreativa.[1]

La enfermería es reconocida como una profesión estresante ya que implica actividades técnicas, relacionales, de organización y administrativas, con grandes responsabilidades, en continuo contacto con la enfermedad, el sufrimiento y la muerte. El trabajo con personas en situaciones de fragilidad genera una gran carga emocional.
A estas características del trabajo hay que sumarle las situaciones de sobrecarga laboral, los conflictos que se producen por la falta de autonomía para tomar decisiones, los salarios bajos, la falta de estímulos y de desarrollo profesional, las condiciones de trabajo, las relaciones con jefes, colegas y compañeros de trabajo, la demanda familiar, etc.[2]
Estas condiciones de trabajo influyen de manera significativa sobre la satisfacción laboral del enfermero y en consecuencia en la calidad de atención que presta al paciente, a la familia y a la comunidad.
Ante esta situación, se plantea la necesidad de que las instituciones se preocupen por las condiciones de vida laboral de sus empleados, ya que su salud se manifiesta en la calidad de las prestaciones que brinda.
Además, en contraposición con otras profesiones cuyos riesgos laborales son reconocidos y se previenen con marcos regulatorios legales, existe escasa conciencia preventiva en relación a esta profesión, dándose como implícito que las tareas sanitarias conllevan un riesgo psicosocial que puede afectar a la salud.

Pienso que la salud de los trabajadores sanitarios no está muy protegida hoy en día. En mi opinión creo que es necesario identificar las condiciones predisponentes y desencadenantes que ocasionan el BO y elaborar estrategias de prevención como un derecho básico de protección de la salud de los enfermeros y enfermeras.

En un estudio realizado a enfermeros profesionales de hospitales públicos de Córdoba, Argentina:
Una importante proporción de profesionales encuestados afronta su tarea diaria con la percepción de que no recibe un salario adecuado ni tiene posibilidades de ascender en el lugar en el que presta servicio.
Dos hechos que contribuyen a disminuir la autoestima son: sentir que sus opiniones no son tenidas en cuenta por sus compañeros y que el trabajo realizado no es reconocido por las autoridades de salud.
Finalmente, la falta de normas claras de trabajo e igualmente la falta de buena comunicación entre directivos y el nivel operativo son condiciones que producen confusión y llevan a trabajar “a la defensiva”.
Casi un cuarto de la muestra está afectada por el Síndrome de Desgaste Laboral.
Con respecto a las variables socio demográficas, se encontró que no tener pareja ni hijos son predictivas para cansancio emocional y burnout. Esto probablemente se deba a la falta de contención que brinda la familia, ya que aquellos que no la tienen, tienden a implicarse excesivamente con su trabajo aumentando las probabilidades de tener burnout.
Algunos estudios mencionan como variables de riesgo, el sexo femenino y turnos rotativos para la despersonalización, en tanto que en otros resultó de riesgo el sexo masculino.
En síntesis, el perfil de riesgo para BO o alguno de sus tres componentes en esta muestra es: ser mayor de 40 años, no tener hijos ni pareja, vivir en el interior, no estar satisfechas laboralmente y trabajar en hospitales provinciales o municipales en menor grado.[3]

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en 2020 los trastornos depresivos serán la segunda mayor causa de morbilidad, detrás solamente de la enfermedad isquémica del corazón.[4] El estrés surge cuando el individuo tiene que enfrentar situaciones que exigen adaptación y pueden ser interpretados por él como un desafío o amenaza. En el ambiente laboral los estresores están presentes continuamente y, debido a su relación con el trabajo, son llamados estresores ocupacionales, capaces de generar sentimiento de ansiedad, miedo, tensión o amenaza que surgen durante el ejercicio de las actividades profesionales y requieren respuestas adaptativas por parte de los empleados.
Según un artículo en la revista enfermería global se verifica que hay una escasez de estudios y análisis de intervenciones que busquen reducir el estrés ocupacional y el burnout y que sean exequibles dentro del turbulento ambiente hospitalario. Se hace imperativo en enfermería tomar medidas que atiendan a garantizar condiciones de trabajo que reduzcan el desgaste físico y emocional, así como la sensibilización de los profesionales e instituciones sobre la naturaleza y ocurrencia del estrés y burnout traerían beneficios a ambos.[5]

Según un estudio realizado en Girona recomiendan mejorar el clima organizacional y potenciar el optimismo y la autoestima individual, para disminuir el desgaste profesional en los hospitales. Según su opinión, y partiendo de los resultados de dicha investigación, es imprescindible un plan de acción en la gestión hospitalaria para controlar la alta prevalencia de SDP (síndrome de desgaste profesional) en los sanitarios. Este plan debe considerar el incremento de la comunicación entre los trabajadores y los directivos, para identificar las áreas que deben mejorar, planificando y realizando los cambios organizativos necesarios conjuntamente. Estos cambios deben considerar una mayor autonomía para los trabajadores junto con el aumento de la equidad en la distribución del trabajo y los recursos, unido a una política más incentivadora. El reconocimiento empresarial y social del trabajo realizado puede disminuir la DP. Los responsables de salud laboral deben seguir identificando y tratando a los profesionales con procesos psicopatológicos. Finalmente, consideran muy importante la formación en técnicas de autocontrol y gestión del estrés que refuercen el optimismo y la autoestima.[6]


El síndrome de Burnout puede acarrear consecuencias graves, y no sólo estrés, al afectar al rendimiento y a la calidad de la labor profesional y a la salud física y mental del propio trabajador. Recientes publicaciones relacionan el síndrome del «quemado» con alteraciones somáticas graves, e incluso hablan de la aparición, en el Burnout crónico de altos niveles de cortisol en saliva durante la jornada de trabajo. Estos cambios podrían explicar la asociación recientemente postulada del síndrome del «quemado» con la enfermedad cardiovascular. Por último, otros autores llegan a relacionar el Burnout y especialmente el componente de despersonalización con un déficit de la inmunidad celular, al detectar una disminución de las células NK (Natural killer) y baja proporción de CD57 y CD16 respecto al total de linfocitos, en los sujetos afectos por el proceso. Por todo ello, queremos resaltar la importancia que el estudio en profundidad, del fenómeno Burnout y de sus factores desencadenantes, puede tener, ya que estos conocimientos redundarán en una mejora de la calidad de la asistencia sanitaria, con claras ventajas para los pacientes, los profesionales y por supuesto las instituciones implicadas.[7]

En mi opinión creo que hay muchas cosas que se pueden cambiar a mejor para que los trabajadores sanitarios no se vean afectados en la medida de lo posible por este síndrome. Creo que es algo grave, ya que además de afectar a la propia salud de uno mismo, afecta a la calidad asistencial que prestamos. Al final los perjudicados son tanto los profesionales como los pacientes. No creo que sea bueno. Nos basamos en un modelo de atención holística hacia el paciente, pero muchas veces nos olvidamos de que los trabajadores son personas y también son un todo bio-psico-social. Creo que en la actualidad, por la situación actual mundial y social, va a ser difícil que se tomen muchas medidas para evitar el síndrome Burnout. Más adelante, cuando esté terminando este rotatorio, reflexionaré sobre la situación actual.

BIBLIOGRAFÍA:



[1] MASLACH, C. Burned out. Human Behavior 1976, 9: 16-22.

[2] JOFRE V, VALENZUELA S. Burnout en personal de enfermería de la Unidad de Cuidados Intensivos
Pediátricos. Rev Aquichan 2005; 5 (1): 56–63.

[3] Díaz Echenique MS, Stimolo MI, Caro NP. Satisfacción Laboral y Síndrome de Desgaste Laboral en Enfermeros de Hospitales Públicos Córdoba–Argentina. Med Segur Trab [revista en internet]. 2010[acceso 3 febrero de 2013]; 56 (218): 22-38. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0465-546X2010000100003&lng=es&nrm=iso

[4] World Health Organisation (WHO) [Editorial]. Br Med J [periódico en internet]. 2000; 320:237-43. Disponble en: http://www.who.org

[5] Grazziano ES, Ferraz Bianchi ER. Impacto del estrés ocupacional y burnout en enfermeros.  Enferm. glob.[revista en internet].2011 [acceso 3 de febrero de 2013];10(21). Disponible en:

[6] Grau A, Suñer R, García MM. Desgaste profesional en el personal sanitario y su relación con los factores personales y ambientales.
Gac Sanit [revista en internet].2005 [acceso 3 de febrero de 2013]; 19(6). Disponible en:

[7] Albaladejo R, Villanueva R, Ortega P, Astasio P, Calle ME, Domínguez V. Síndrome de burnout en el personal de enfermería de un hospital de Madrid. Rev. Esp. Salud Publica [revista en internet]. 2004 [acceso 3 de febrero de 2013]; 78(4). Disponible en:

sábado, 2 de febrero de 2013

ABURRIMIENTO


Muchas veces los enfermeros y enfermeras nos centramos solo en los problemas físicos de los pacientes y no prestamos atención a las otras esferas, la psíquica y la social. El enfermo no solo tiene problemas físicos sino que la enfermedad le puede generar otras dificultades en dichas esferas. Creo que en multitud de ocasiones sucede por la carga de trabajo, y eso impide poder centrarse en los otros aspectos.

Esta semana estuve dos días cuidando al mismo paciente, un señor mayor al que se le recuperó de una parada cardiopulmonar intrahospitalaria. Poco a poco va mejorando en lo que respecta a su estado físico. Hay que añadir que dicho paciente está en aislamiento aéreo debido  TBC (tuberculosis).
El primer día que estuvo a mi cargo, nada más entrar nos saludamos y me sorprendió que me dijera que a ver si hablaba con él  porque se aburría mucho durante el día. Poniéndome en su lugar es algo totalmente comprensible, ya que está consciente y la mayor parte de las horas no hay actividades que realizar por lo que la estancia en la UVI puede resultar muy pesada para este tipo de pacientes.
Me pareció bien que el paciente I. me comentara eso.  Muchas veces en este tipo de pacientes (aislados), los profesionales no entran a lo mejor con tanta asiduidad como si se tratara de otro paciente sin dicho aislamiento. Yo aprovechaba y a la vez que realizaba un tipo de tareas de enfermería como son constantear, cargar medicación, administrar la medicación, etc., hablaba con I. En momentos en los que no tenía que realizar estas actividades también entraba a la habitación para mantener una conversación con él y amenizar así su estancia en la UVI. Creo que resulta de gran interés para uno hablar con los pacientes ya que creo que se puede aprender muchas cosas de ellos. Además la percepción que van a tener de ti y de su estancia va a ser totalmente distinta.
Estando con él en la habitación, aparecieron los médicos. Me comentó: ‘ya podrían pasar y hablar conmigo’. Me llamó la atención el comentario. Solo pasó un residente y le pregunto que tal, comprobó las perfusiones y se marchó. Creo que los pacientes demandan más atención en cuanto a hablar con ellos. Su situación de enfermedad les hace vulnerables y creo que necesitan ver el apoyo de otras personas, y más de los profesionales sanitarios.
Ya por la tarde llegó una de sus hijas y estuve un buen rato hablando con ellos. Creo que lo agradecieron, porque después en la forma de saludar y de despedirse no es la misma. Se detienen y te dan las gracias. Esto resulta realmente gratificante para mí, saber que estoy ayudando a las personas en una etapa difícil de sus vidas.

El paso por una unidad de este tipo resulta una experiencia de gran intensidad. El paciente es arrancado de su entorno, de su hogar, separado de sus seres queridos, sometido a numerosas técnicas invasivas dolorosas y siente que la muerte puede estar cercana. Los familiares se encuentran en un ambiente desconocido, intuyendo que en cualquier momento se puede producir un desenlace no deseado. Por ello creo que resulta de gran importancia que los enfermeros y enfermeras saquemos nuestro lado más humano para tratar con este tipo de pacientes y sus familiares.

Según las conclusiones de un estudio que aparece en enfermería global, los pacientes y familias demandan información, un sistema abierto de visitas, atención personalizada, humanización… Mientras las enfermeras demandan una formación más amplia en habilidades sociales. La gestión sanitaria debe considerar también a la familia como núcleo de atención en estas unidades, proporcionando recursos para ello.[1]
Ante una situación de salud difícil creo que tanto para las familias y el paciente resulta necesario el apoyo mutuo, y que vean por parte de enfermería un apoyo y una dedicación porque eso ayuda en el plano psicosocial de ambos. Creo que resulta de gran importancia que vean que somos personas tratando a personas, de igual a igual, sin deshumanizar nuestra actividad y ayudando al paciente en todo lo posible. 

En este caso los diagnósticos más adecuados serían, en mi opinión:
-          DxE: Deterioro de la interacción social r/c aislamiento terapéutico m/p verbalización.
Intervenciones de enfermería:
_ Aumentar sistemas de apoyo favoreciendo que la familia este con el paciente el mayor tiempo posible.
_ Facilitar visitas a los familiares, en caso de que no puedan asistir a la hora establecida. Permitir la estancia de los familiares más tiempo ya que se trata de una habitación individual y no molestan, y su estancia puede resultar beneficiosa para el paciente.
_ Escucha activa, tanto con el paciente con los familiares. Centrase en la interacción evitando prejuicios y preocupaciones personales, mostrando interés en el paciente.

-          DxE: Baja autoestima situacional r/c enfermedad m/p expresiones de inutilidad.
Intervenciones de enfermería:
_ Potenciación de la autoestima realizando una escucha activa eficaz, ayudándole a ver lo importante que resulta para sus familiares. Facilitar un ambiente que aumente la autoestima.
_ Dar esperanza ayudando al paciente a identificar áreas importantes en su vida.[2]


BIBLIOGRAFíA:


[1] Blanca Gutiérrez JJ, Blanco Alvariño AM, Luque Pérez M, Ramírez Pérez MA. Experiencias, percepciones y necesidades en la uci: Revisión sistemática de estudios cualitativos. Enfermería Global, 2008; 7(1).

[2] Nanda.es, Asistente de Planes de Cuidado [Sede web]. [Acceso 2 de febrero]. Disponible en: www.nanda.es


viernes, 1 de febrero de 2013

CULTIVOS


En relación con la anterior entrada, de bacteriemia zero, están los hemocultivos y los cultivos de catéter. La realización de dichas técnicas sirven para averiguar la existencia de bacteriemia en los pacientes.

Según el informe ENVIN-HELICS 2011 el porcentaje en UCI de infección por bacteriemia primaria es del 9,89%, y si se trata de bacteriemia secundaria relacionada con infección de catéter es del 9,57%.[1]
Las infecciones asociadas con catéteres vasculares incrementan la mortalidad, las complicaciones, la estancia en el hospital, y los costes[2]. Todo ello hace necesario que en caso de no haber podido impedir la infección, diagnosticarla cuanto antes y tratarla.
Definimos bacteriemia a la presencia de bacterias en sangre, demostrada mediante hemocultivos.
Sospechamos de BRC (bacteriemia relacionada con el catéter cuando el punto de inserción de éste está enrojecido. Además va a haber una respuesta inflamatoria: Fiebre mayor de 38 grados o hipotermia menor de 36 grados (temperatura central), taquicardia, taquipnea, hipotensión. En la analítica se va a reflejar en leucocitosis (>12000/mm3) o leucopenia (<4000/mm3).[3]

Según el módulo de formación del proyecto de bacteriemia zero:
Cuando se sospecha de infección relacionada con el catéter:
-          Retirar el catéter en los pacientes con probada bacteriemia relacionada con catéter. (hemocultivo positivo para un patógeno reconocido que no se identifica en otro foco secundario).
-          Si la bacteriemia es solo sospechada, o el catéter no se conoce o se sospecha como foco de la bateriemia, o el catéter no puede ser cambiado, aplicar juicio clínico.
-          Obtener dos sets de hemocultivos de los pacientes con un nuevo episodio de sospecha de bacteriemia relacionada con catéter (BRC) (punción periférica).
-          No siempre es necesario retirar el catéter en un paciente moderadamente grave con fiebre inexplicable.
-          Si se sospecha que el catéter es el foco de la infección, pude ser cambiado con guía para cultivarlo. Si el cultivo es positivo (>15 ufc) se debe retirar e insertar en otro lugar.
-          Seleccionar el tratamiento antibiótico de forma individual en base a la gravedad de la enfermedad, sospecha del patógeno y presencia de complicaciones.[2]

En cuanto al cultivo de catéteres, su utilidad es controvertida. El método será:
-          Retirar los apósitos y los tapones de todas las conexiones, pintar la zona con solución antiséptica y obtener un campo estéril.
-          Retirar el catéter en un solo bloque. Bajo ninguna circunstancia debe ser cortado el catéter antes de su retirada.
-          Retirar el catéter de forma aséptica evitando el contacto con la piel del paciente.
-          Utilizar tijeras estériles.
-          Cortar los 5 cm distales del catéter, incluida la punta, e introducirlo en un contenedor estéril.[2]

En cuanto a la interpretación del cultivo de catéteres:
-          Un cultivo de la punta del catéter con crecimiento de > 15 ufc, acompañado de signos y síntomas de infección, es consistente con infección relacionada con catéter.
-          No administrar antibióticos en base a solo un cultivo positivo del catéter. Evaluar la clínica del paciente. [2]

En lo que respecta al cultivo de sangre:
-          Obtener dos sets de sangre periférica para cultivo en los pacientes con un nuevo episodio de sospecha de infección relacionada con catéter.
-          En casos excepcionales, en los que sea difícil obtener muestras de sangre por vía periférica, se puede obtener uno de los sets por vía periférica y el otro a través del catéter. [2]

El método en el cultivo de sangre:
-          Utilizar guantes estériles y cumplir las precauciones estándares.
-          Aplicar una solución de clorhexidina 2% en alcohol isopropílico al 70% en un área de 5 cm durante 30 segundos por lo menos.
-          Permitir que se seque la solución completamente antes de puncionar la piel.
-          No tocar la piel en el lugar de la venopunción después de preparar la piel excepto con los guantes estériles.
-          Insertar la aguja en la vena y obtener unos 20 cc de sangre (adultos).
-          Distribuir la sangre entre las dos botellas de cultivo procurando no inyectar aire en la botella de anaerobios.
-          Conseguir un segundo set de sangre para cultivo en un lugar de venopunción diferente. [2]

En el hospital las indicaciones para hemocultivo son las siguientes:
-          Cualquier paciente con sospecha de sepsis
-          Cualquier paciente con fiebre ≥ 38ºC o cuya temperatura sea inferior a 36ºC, que pueda estar séptico
-          Pacientes con leucocitosis o leucopenia no bién explicada por otras causas.
-          Pacientes con trombopenia o alteraciones de la coagulación de causa no filiada.
-          Pacientes con infección focal de etiología no aclarada.
-          Pacientes con deterioro uni o multiorgánico y aquellos con shock o inestabilidad hemodinámica.[4]
A la hora de realizar a extracción sanguínea para hemocultivos:
-          Levantar la lengüeta plástica de los frascos y limpiar los tapones con una gasa impregnada en solución antiséptica.
-          Colocar el compresor al paciente tras elegir la vena a pinchar.
-          Pintar ampliamente con solución antiséptica la piel de la zona a pinchar (al menos en un diámetro de 5 cm). A continuación se pintarán las yemas de los dedos índice, medio y pulgar de la mano utilizada para la palpación de la vena.
-          No tomar nunca los hemocultivos a través de catéteres, con  excepción de los hemocultivos diferenciales, destinados a investigar las bacteriemias relacionadas con catéter.
-          Extraer un mínimo de 10 ml de sangre (5 ml por frasco. La cantidad ideal es entre 8 y 10 ml por frasco y no mayor) en los adultos.
-          Se introducirá un mínimo de 5 ml de sangre en cada uno de los dos frascos correspondientes a esa extracción (uno de tapón azul y otro de tapón amarillo), invirtiendo la jeringuilla para que no entre aire alguno y con distinta aguja a la utilizada para la extracción, pinchando a través del tapón de goma. Nunca se destapará el tapón de goma que viene sellado con una arandela metálica.
-          En cada extracción y después de inocular los frascos (uno de tapón azul y otro de tapón amarillo), se despegará la mitad de la etiqueta de código de barras que existen en cada frasco de hemocultivos y se pegará en el volante correspondiente, para poder identificar cada extracción. No estropear la otra mitad de la etiqueta de código de barras ni taparla, ya que se utiliza en el laboratorio para introducir los frascos en las maquinas que realizan la lectura de los hemocultivos.[4]

Obtención de la sangre para detección de bacteriemia o fungemia, relacionada con el catéter (HEMOCULTIVOS DIFERENCIALES):
-          Extraer una pareja de hemocultivos (tapón azul y tapón amarillo) de una vena periférica del paciente, siguiendo las normas anteriormente explicadas. Poner claramente en el volante y frasco correspondiente: Vena periférica
-          Limpiar el extremo de la conexión por el exterior con solución antiséptica, y dejar secar.
-          A continuación extraer la misma cantidad de sangre que la obtenida en la vena periférica de cada una de las conexiones de las que conste el catéter central, e inocular dos frascos de hemocultivos (Tapón azul y tapón amarillo) por cada conexión. Rellenar un volante por cada una de las conexiones por donde se ha extraído la sangre, especificando en cada volante y frascos correspondientes el de la conexión (conexión roja, conexión blanca, etc)
-           Llamar al servicio de Microbiología (Teléfono 8455 de 8 a 15 h) o al busca del de guardia (de 15 a 8 h) para advertir que se van a enviar hemocultivos diferenciales de un paciente. Estos hemocultivos nunca deben dejarse en la estufa, ya que deben introducirse en las máquinas de hemocultivos de inmediato, por lo que se entregaran en mano en recogida de muestras o al residente de guardia.[4]

Creo que es importante que identifiquemos cuanto antes los signos y síntomas de una bacteriemia ya que puede influir perjudicialmente en la salud de un paciente. Va a ser necesario tener claro cómo actuar y hacerlo de manera que realicemos la técnica adecuadamente. En los procedimientos no se especifica si hay que realizar la técnica estéril o no. En cuanto al cultivo del catéter, una vez tuve que retirarlo y coger una muestra. La técnica se realizó tal y como recomiendan en el módulo de formación del proyecto bacteriemia zero, a excepción de cortar el catéter con unas tijeras estériles, que se realizó con un bisturí estéril. No creo que influya mucha ya que se mantuvo la esterilidad y asepsia en todo momento.

BIBLIOGRAFÍA:


[1] ENVIN. Estudio Nacional de Vigilancia de Infección Nosocomial en Servicios de Medicina Intensiva. Informe 2011. SEMICYUC.

[2] ENVIN. Módulo de Formación del proyecto “Bacteriemia Zero”.
[3] Palencia E. Curso sepsis grave: capítulo 1.REMI, 2004;4(6).

[4] Servicio de Microbiología Clínica. Hemocultivos. Hospital General Universitario Gregorio Marañón, 2009.